No debemos confundir la tristeza, con el llanto de los bebés, ellos lo usan para poder solicitar a los papás comida, consuelo, mimos… porque no tienen otra manera de hacerlo, lo que no significa que el bebé esté triste.
Esta emoción comienza a desarrollarse normalmente a partir de los 8 o 9 meses y puede ser ocasionada por la pérdida de un objeto que para ellos es valioso, porque echen de menos a un familiar de su entorno con el que hayan generado un vínculo fuerte.No saben lo que es la muerte ni una larga separación pero si acusan sus consecuencias emocionales.
Al igual que en los adultos esto les ayuda a canalizar sus frustraciones, pérdidas y faltas que también será importante en su desarrollo futuro. La tristeza, ya sea generada por pena, soledad o desánimo puede demostrarla mostrándose enfadado, ensimismado o apagado, se sentirá incómodo o irritable. Frente a esto debemos mostrarnos empáticos e intentar entenderlo y motivarlo mediante el juego, que como siempre será nuestra mejor baza.
En nuestra clínica de osteopatía pediátrica en Alicante podemos estudiar tu caso y tratarlo satisfactoriamente.

